Hace un año comenzó a tomar forma un proyecto que nació desde una necesidad concreta: que la accesibilidad en Lengua de Señas Argentina deje de depender de la improvisación y pase a ser una práctica planificada, garantizada y sostenida por profesionales formados.
Desde el primer día, la mirada fue clara: la accesibilidad no puede tratarse como un detalle ni como un recurso decorativo. La accesibilidad es un derecho, y como tal requiere criterios, preparación, equipos responsables y espacios que la sostengan con seriedad.
Un origen basado en necesidades reales
INTELSA surge con objetivos concretos que siguen vigentes:
- Promover una accesibilidad en LSA pensada de forma profesional y no circunstancial.
- Reconocer y visibilizar el rol de intérpretes y asesores sordos como figuras fundamentales en cualquier espacio accesible.
- Impulsar oportunidades laborales y fortalecer redes de trabajo con criterio federal.
Porque hablar de inclusión no alcanza si no se traduce en acciones, recursos y equipos que lo hagan posible.
Lo construido durante este primer año
En este período se generaron avances que muestran una evolución real del proyecto y de su impacto:
- Se fortalecieron instancias de formación para intérpretes y asesores sordos.
- Se consolidaron equipos accesibles con una mirada más ética y comprometida.
- Se abrieron espacios de participación con asesoramiento sordo como eje central.
- Se instaló una conversación necesaria sobre accesibilidad, desde la responsabilidad y no desde lo simbólico.
Estos pasos reflejan un crecimiento sostenido y un enfoque que prioriza la calidad del trabajo y el respeto por los derechos lingüísticos.
Más que un servicio: una mirada profesional de la accesibilidad
INTELSA se posiciona como algo más amplio que un buscador o una propuesta formativa. Es una red que se construye a partir del intercambio, la revisión constante y la construcción colectiva de mejores prácticas.
INTELSA representa un modo de entender la accesibilidad como una tarea profesional, con ética, planificación y compromiso, y no como una solución improvisada o momentánea.
Lo que viene
Este primer año marca un inicio, pero también un camino por profundizar: más espacios de formación, más equipos accesibles y más presencia de la Lengua de Señas Argentina en ámbitos donde aún falta garantizarla de manera real.
A quienes acompañan este proceso desde el trabajo, el compromiso y la confianza: gracias. Gracias a quienes forman parte, a quienes sostienen, a quienes interactúan con los contenidos y ayudan a construir comunidad.
Seguimos avanzando hacia una accesibilidad real, profesional y con sentido.


